lunes, otra vez
por Adelaida Loukota
Llovió, quizás demasiado. Llevo horas en esta oficina con ganas de meterme bajo el escritorio y desparecer de una vez. La página en blanco me aplasta y supongo que sería mejor ponerme a llorar de una vez, o salir corriendo de una vez, o hacer alguna cosa de una vez. Me cansé de pensar en la sexta letra del alfabeto, me cansé de perseguir a Joe que se vuelve cada vez más esquivo, que está cada vez más lejos.
Ella espera,
por Adelaida Loukota
La verdad le daba un poco de pena admitirlo, pero ese lunes lo esperó hasta que fue doloroso. También lo esperó el martes, el miércoles. Ella Penélope, sentada en el lugar de siempre, con la ansiedad de siempre. Hasta le hubiera gustado saber tejer para matar un poco el tiempo. Después pensó que si fumara la espera sería un poco más entretenida. La gente que fuma por lo menos debía verse más interesante de lo que ella se miraba. Sostenía un libro en las manos, pero no podía concentrarse en la lectura, abandonaba la página cada veinte segundos y lo buscaba. Nada. A veces le parecía que él la espiaba de lejos, como si quisiera asegurarse de que lo esparaba todo el tiempo. Como si quisiera comprobar que era cierto que ella estaba ahí, esperándolo. Ella desazón, ella malhumor, ella nostalgia. Nada. Ella certeza, él tampoco vendrá hoy.
Entre vos y yo
por Adelaida Loukota
Yo soy una guerra anunciada, amor. Conmigo hay demasiadas posibilidades para salir herido y quizás lo malo sea que te lo diga de frente. Sabés, no voy a prometer que te querré por siempre, porque no sé cuánto tiempo es eso y quizás a vos no te baste esta forma mía de quererte un día a la vez.
Vos, en cambio, sos la muerte en la víspera. Me dejás en la agonía de un teléfono que no suena, me abandonás a la espera de una respuesta que no llegará
Entre vos y yo (variación primera)
por Adelaida Loukota
Desperté y lo tuve todo claro, amor, el nuestro es un problema de espacio.
Yo quiero tener un espacio en tus actos pero vos ya tenés llenos todos los espacios de tu vida. Irrumpir en tu mundo es forzar las cosas, es como querer escribir una novela en los márgenes de una libreta que ya no tiene renglones disponibles.
El asunto sería más simple si fuera un lío de amor o desamor, pero estamos lejos de ese tipo de pleitos. Supongo que tendré que aceptar que soy un personaje de otro cuento; alguien que de pronto pensó que era buena idea colarse en una historia que podía tener final feliz, sin considerar que la vida no le permite ese tipo de licencias poéticas.
Cuando no sé qué decirte
Lo último que me queda de vos es el olor a tu cigarro.
No importa cuán llena esté la luna
cuán lento pase el tiempo
cuánto me aleje de los lugares en donde podría encontrarte.
No importa cuántas veces te niegue.
Hay días en que apareces con el humo que se impregna en mi ropa
en mi pelo
en mi nostalgia por vos.
La luna llena y redonda
por Adelaida Loukota
La luna está llena y yo pienso en vos.
Ayer iba en la carretera a esa inevitable hora en que los camiones despiertan
y pensaba inevitablemente en vos.
La luna te acarrea a mi mente y no logro sacarte de ella hasta que la luna mengua.
Curioso ciclo en el que tu imagen se llena y se vacía
al ritmo de una pelota que llena el firmamento
y se atraviesa por mi camino cada cierta cantidad de curvas.
La luna que vi era blanca
no era como esas lunas rojas que presagian algún evento brutal y lamentable
supongo que era una buena luna para soñar con vos.
Es inevitable, mis lunas llenas te pertenecen.
luna llena
por Adelaida Loukota
La luna ha estado llena, terriblemente llena y amarilla. Creo que por eso es posible que yo haya tenido tantas ganas de hablar con vos, de platicar y platicar. Me hubiera gustado tenerte a mi lado en el jardín para ver la luna, para tendernos sobre la grama y contarnos cosas irrelevantes, grandiosas, para contarnos esos silencios que solo nosotros dos entendemos.
Hay días así
por Adelaida Loukota
No sé si es por cumplir años, por crecer, por dejar de creer en ciertas utopías o por buscarle nuevos símiles a esta realidad para sobrevivirla. No sé si es por perderte la esperanza o dejarme caer en la nostalgia de lo no cumplido. No sé si es por intolerante a las aglomeraciones de gente o por la falta de silencio en la época navideña. No sé si lo que necesito es leer más y pensarte menos.
texto sin tildes
por Adelaida Loukota
Camino por largas calles, al punto de tener ampollas en los pies y empezar a confundir mayusculas con minusculas y tu recuerdo con cualquier otro recuerdo. Llevo un libro en la bolsa, que pesa tanto, que se lastima de andar y andar junto a mi (como se lastima lo que permanece a mi lado demasiado tiempo). Camino con la certeza de no encontrarte en estas calles, con la esperanza de vencer a la realidad y verte aparecer, en cada esquina.
Mi mano tiene mas sentido cuando la tuya la toma y la sostiene. Mis pasos tienen mas sentido cuando los tuyos van a la par.