Fragmento de mí, esta noche
octubre 3, 2010 por Luis Eduardo Barrueto
Cuando uno se pone a oir a Leonard Cohen al final de la noche, se puede concluir con seguridad que la tarea pendiente, el inminente desvelo y la falta de quien me acompañe en la cama las pocas horas que decida dormir puede no ser tan mala después de todo. Y aunque hoy me pasen por la cabeza un par de temas recurrentes, cabe decir que mi pensamiento no es de 140 caracteres y que por ahí un par de acordes y una que otra nota desafinada de Leo es la que mejor captura lo que siento, lo que sé y lo que no.
luna llena
por Adelaida Loukota
La luna ha estado llena, terriblemente llena y amarilla. Creo que por eso es posible que yo haya tenido tantas ganas de hablar con vos, de platicar y platicar. Me hubiera gustado tenerte a mi lado en el jardín para ver la luna, para tendernos sobre la grama y contarnos cosas irrelevantes, grandiosas, para contarnos esos silencios que solo nosotros dos entendemos.
Hay días así
por Adelaida Loukota
No sé si es por cumplir años, por crecer, por dejar de creer en ciertas utopías o por buscarle nuevos símiles a esta realidad para sobrevivirla. No sé si es por perderte la esperanza o dejarme caer en la nostalgia de lo no cumplido. No sé si es por intolerante a las aglomeraciones de gente o por la falta de silencio en la época navideña. No sé si lo que necesito es leer más y pensarte menos.
texto sin tildes
por Adelaida Loukota
Camino por largas calles, al punto de tener ampollas en los pies y empezar a confundir mayusculas con minusculas y tu recuerdo con cualquier otro recuerdo. Llevo un libro en la bolsa, que pesa tanto, que se lastima de andar y andar junto a mi (como se lastima lo que permanece a mi lado demasiado tiempo). Camino con la certeza de no encontrarte en estas calles, con la esperanza de vencer a la realidad y verte aparecer, en cada esquina.
Mi mano tiene mas sentido cuando la tuya la toma y la sostiene. Mis pasos tienen mas sentido cuando los tuyos van a la par.
ella le dice
por Adelaida Loukota
Quiero que mi voz te llegue como un murmullo, amor, que se mezcle con las notas de Chopin, con los ruidos de esa calle lejana donde no me esperás para que te alcance el sueño. Quiero que tu noche sea serena, que las pesadillas no te ronden, que duermas bien. Quiero que tus sueños sean dulces como mi certeza de que el mundo es un lugar mejor porque vos existís.
Escribir de noche
por Adelaida Loukota
Hay noches, cuando vuelvo casa, en que me gustaría poder leer en la oscuridad. Sucede en esas noches que el tráfico está pesado y el mundo se detiene; sería magnífico entonces perderme en las líneas de un buen libro en lugar de tener que preocuparme por avanzar treinta centímetros para luego detenerme.
Mis utopías me persiguen y me atrapan en esas noches; me persigue tu sonrisa, las ganas de contarte un montón de trivialidades, las ganas de escapar a realidades en donde habiten menos carros con los cuales lidiar cuando uno sale de la oficina. Es a esas horas cuando me dan ganas de escribirte cartas con todos los clichés que han usado los poetas y los enamorados a lo largo de la historia, porque mi amor es tan grande que abarca todos los lugares comunes que existen. Es a esas horas cuando me gustaría encontrarte.
octubre 17, 2010 por Luis Eduardo Barrueto Cuando Blancanieves estaba yaciente y dormida de la manera más apacible, uno de los enanos, Gruñón, comenzó a tramar un episodio para salir de los problemas que los enanos tenían en cuanto a sus estados financieros y sus ahorros. Sabio, que era el más inteligente, examinó a la princesa durmiente y concluyó que el daño era nervioso únicamente, no físico, y que podían llevar a cabo la macabra empresa. Después de todo, el mercado para el transplante de órganos tiene bastante demanda.Finales Alternativos I